Comparación entre ambas células: Ventajas e inconvenientes.
- 29 jul 2015
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Las células embrionarias pluripotentes, aisladas originalmente de los carcinomas, pueden originar tumores malignos en los animales en que se implantan y, después de su diferenciación hacia un tipo celular determinado, no siempre son funcionales. Por ejemplo, las células que se diferencian en células pancreáticas no siempre producen la insulina suficiente en los diabéticos. En cambio, las células madre embrionarias, aisladas de embriones humanos, conservan la capacidad casi infinita para dividirse y algunas de sus líneas guardan sus propiedades pluripotenciales aún después de diez años de cultivo.

Las células madre embrionarias humanas provienen de dos fuentes: la primera de los embriones sobrantes o supernumerarios (conservados en congelación después de un proceso de fecundación in vitro), y la segunda la constituyen los embriones humanos obtenidos por clonación terapéutica.
Estos embriones se originan a partir de una célula somática (célula asexual del cuerpo) extraída del paciente y proporcionan CM genéticamente idénticas. Lo anterior es de gran trascendencia, ya que la compatibilidad entre las células diferenciadas, obtenidas en el laboratorio, y las células adquiridas del paciente es un punto importante para evitar su rechazo cuando se realiza el trasplante.

Estas fuentes requieren la manipulación de embriones, con lo que suscitan problemas éticos, controversias y opiniones divergentes.
Células madre adultas (CMA) Las CMA multipotentes son una alternativa para las células madre embrionarias. Si se confirma su plasticidad, se concebirá la reprogramación del destino de una célula madre, de tal forma que siga nuevas vías de diferenciación, proceso conocido como transdiferenciación. Las células extraídas de un paciente y posteriormente cultivadas, permitirían reconstituir, in vitro, la piel, las células hepáticas, el hueso, los mocitos y las neuronas. Como estas células provienen del paciente, no existirá rechazo durante la terapia celular para reparar un tejido u órgano lesionado.
La cantidad limitada de CM específicas de los tejidos puede constituir un obstáculo para su utilización en terapia celular, en tanto no se identifiquen los factores que estimulan su proliferación y maduración en cultivo.
Células madre hematopoyéticas (CMH)
Las células que forman la sangre y células inmunitarias se conocen como células madre hematopoyéticas (CMH). Éstas pueden aislarse a partir de la sangre o médula ósea, se renuevan a sí mismas y se diferencian en células progenitoras de linaje restringido, además de desplazarse fuera de la médula ósea y circular por la sangre. (Morgan, 1992).

En 1945 surgió la primera evidencia de CMH en el humano, cuando se observó que los pacientes expuestos a dosis letales de radiación sobrevivían con el trasplante de médula ósea de un donador sano, el cual permitía la regeneración del tejido sanguíneo. En 1960 se analizó la médula ósea y encontraron los componentes responsables en la regeneración sanguínea. Ellos definieron por primera vez a las CMH como células que se renuevan a sí mismas y originan los diferentes tipos de células sanguíneas. Se estima que hay una célula madre hematopoyética por cada 10,000 células de la médula ósea, y que la proporción en la sangre periférica es de 1 por cada 100,000 células sanguíneas.
Fuentes de obtención de las células madre hematopoyéticas
Médula ósea: en este sitio se encuentran las CMH en los adultos, pues a nivel ontogénico la hematopoyesis aparece como un fenómeno migratorio durante el desarrollo embrionario y fetal. El proceso se inicia en el saco vitelino primitivo tres semanas después de la fecundación, pasa por una fase hepática y concluye en los espacios de la médula ósea, donde la hematopoyesis tiene lugar en forma casi exclusiva durante la edad adulta.
Sangre periférica: en la actualidad las células hematopoyéticas se obtienen de la sangre periférica. Éstas se utilizan ampliamente en trasplantes y en la mayoría de los casos ha sustituido los de médula ósea. Los progenitores hematopoyéticos se obtienen de la sangre mediante la recolección automatizada con procesadores celulares, previa estimulación del donador o paciente mediante la administración subcutánea del factor estimulador de colonias de granulocitos, el cual acelera la producción de los neutrófilos. Esta sustancia es una citosina que aumenta la producción y circulación de las células hematopoyéticas, para optimizar su obtención.

Sangre del cordón umbilical y la placenta: las células sanguíneas obtenidas del cordón umbilical y la placenta son una alternativa cada vez más viable para los trasplantes. La sangre de cordón umbilical es más segura y fácil de obtener, pues no es tan crítica la compatibilidad del sistema HLA entre donador y receptor. Con la médula ósea se necesita la compatibilidad de seis antígenos, mientras que con la sangre del cordón umbilical se realiza un trasplante exitoso con sólo cuatro. La sangre humana umbilical y placentaria, analizada después del parto, contiene gran concentración de células progenitoras hematopoyéticas. La sangre de cordón umbilical, que normalmente se desecha, se obtiene fácilmente y de manera segura por personal experto; es una alternativa de trasplante para la anemia, aplasia, leucemia, enfermedades metabólicas y otros padecimientos congénitos. Su principal limitante es el volumen obtenido, generalmente menor a 100 ml, el cual resulta suficiente para trasplantar a un receptor de menos de 40 kg. (Skoric, 2007)

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